El origen del Palacio de Carlos V se debe a la
necesidad de un lugar que reuniese todas las comodidades de la época para el
emperador y su familia, ya que el Alcázar, que era su residencia de verano, no
cubría sus necesidades.
El emperador ordenó la construcción del
palacio junto a la Alhambra para poder disfrutar de sus maravillas. El
arquitecto encargado de la obra fue Pedro Machuca, un enamorado del
renacimiento de acreditada experiencia. La construcción del palacio comenzó en
1527 y financió en su totalidad en 1957. La construcción pasó por varias
etapas, falta de fondos, sublevaciones que pararon las obras, etcétera. Los
techos llegaron a hundirse por abandono.