Los personajes de Condenados al drama del silencio están bien descritos, perfilados con pericia, razón por la que podemos adivinar las reacciones de cada uno de ellos, podemos anticipar sin decepcionarnos sus comportamientos y sus respuestas. Sabemos cómo reaccionará la prepotente madre de Amador, que en el pasado fue dueña y señora y todavía controla desde su cama muchos de los acontecimientos de la “casa grande”, intuimos la pasión de la joven Elena, la enorme generosidad y el amor de María hacia Elena, la postura de los maquis más jóvenes y la de Frasco-Cartucho y los mayores. Esta virtud de la creación verosímil de los personajes es cualidad que debe tener un buen novelista y que tiene Encarna Gómez Valenzuela.
