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Pegalajar, Jaén, Spain
Gracias por venir a recorrer estos senderos literarios que han brotado de una fontana silenciosa, sedienta de emoción y de calma. Gracias por leer estos poemas, por beber su aliento, por respirar su aroma, por destilar su esencia, por libar su néctar. Sabed que han brotado de un corazón anhelante que sueña con ser luz y ternura, primavera y sueño, calidez y verso. Mientras lo consigo sigo escribiendo, soñando, amando, enseñando, viviendo y cantando a la vida y al amor, al mar y a la tierra, a la tristeza y al llanto, al suspiro de la brisa y al deseo de los espejos, a la melancolía y a la nostalgia. La vida es como un poema que, en unas ocasiones, nos abre las puertas de paraísos ignotos, de hermosas praderas cuajadas de florecillas silvestres, de exóticos jardines, de luminosas estancias donde germinan los sueños y donde se gesta el amor, pero en otras nos aboca al temblor de los fracasos, al dolor de las heridas, al vacío de las ausencias, al llanto de las tormentas, al furor de las ventiscas, al horror de las contiendas y a la tupida oscuridad de una noche sin luceros. Espero que seas feliz mientras bebes agua de los manantiales de la poesía, de las fontanas del verso.

viernes, 19 de junio de 2026

RESEÑA DE CONDENADOS AL DRAMA DEL SILENCIO EN AMAZON

 


Condenados al drama del silencio es la tercera novela de Encarna Gómez Valenzuela y la segunda parte de Tiempo de vivir, con la que la autora inició su incursión en la narrativa extensa. Ambas obras forman parte de una saga que retrata con maestría los estragos de la Guerra Civil y la dura posguerra española, ambientada en Pegalajar, un pequeño pueblo de la Sierra Mágina (Jaén).

En esta nueva entrega, los años posteriores al conflicto bélico se convierten en el telón de fondo para una historia coral cargada de emoción, suspense y humanidad. Elena, María, Amador y doña Luisa reaparecen como protagonistas, entrelazando sus destinos con nuevos personajes que enriquecen una narración marcada por el silencio, la resistencia y el amor.

Con un ritmo ágil y absorbente, la autora emplea recursos narrativos como el cliffhanger, la analepsis o el soliloquio, evocando técnicas propias de las series contemporáneas.

Las páginas fluyen entre historias paralelas: la de la «casa grande» y la de los maquis refugiados en el monte, rodeadas por subtramas igualmente potentes, como la del médico solidario o la del hijo oculto de una guerrillera

Los personajes, complejos y bien perfilados, se mueven en un entorno descrito con detalle y sensibilidad: los olivares, la luz del amanecer, las infusiones caseras y hasta los gestos más cotidianos están narrados con una delicadeza que transporta. Las escenas de amor, contadas con lirismo y sin vulgaridad, contrastan con la crudeza de las violencias sexuales, también presentes y denunciadas desde una perspectiva crítica.


























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