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Pegalajar, Jaén, Spain
Gracias por venir a recorrer estos senderos literarios que han brotado de una fontana silenciosa, sedienta de emoción y de calma. Gracias por leer estos poemas, por beber su aliento, por respirar su aroma, por destilar su esencia, por libar su néctar. Sabed que han brotado de un corazón anhelante que sueña con ser luz y ternura, primavera y sueño, calidez y verso. Mientras lo consigo sigo escribiendo, soñando, amando, enseñando, viviendo y cantando a la vida y al amor, al mar y a la tierra, a la tristeza y al llanto, al suspiro de la brisa y al deseo de los espejos, a la melancolía y a la nostalgia. La vida es como un poema que, en unas ocasiones, nos abre las puertas de paraísos ignotos, de hermosas praderas cuajadas de florecillas silvestres, de exóticos jardines, de luminosas estancias donde germinan los sueños y donde se gesta el amor, pero en otras nos aboca al temblor de los fracasos, al dolor de las heridas, al vacío de las ausencias, al llanto de las tormentas, al furor de las ventiscas, al horror de las contiendas y a la tupida oscuridad de una noche sin luceros. Espero que seas feliz mientras bebes agua de los manantiales de la poesía, de las fontanas del verso.

viernes, 15 de mayo de 2026

EL AGUA ES LA VIDA EN PEGALAJAR

 

Este es el artículo de mi autoría publicado en el periódico IDEAL SIERRA MÁGINA en el mes de mayo de 2026. Lo cuelgo abajo con letra grande para que podáis leerlo.

EL AGUA ES LA VIDA EN PEGALAJAR        PALABRAS 539

Desde siempre, el agua ha sido parte de la esencia de los seres vivos, algo imprescindible para su existencia. La vida del mundo vegetal y animal no es posible sin el líquido elemento.  

         A través de la historia, hemos visto cómo los pueblos y ciudades se construían en torno a una fuente, a un río, a un arroyo o a algún manantial caudaloso.

         Los hombres primitivos se ubicaban en torno a los lugares en donde hubiera agua. Los animales hacen otro tanto y, si habitan las montañas, a diario, visitan las fuentes o los caudales acuosos para calmar la sed y para refrescar sus cuerpos.

         De igual manera, el pueblo de Pegalajar se ubicó en torno a un manantial, un acuífero subterráneo, situado bajo las montaña y sierras circundantes. En nuestro pueblo, ese acuífero posee un rebosadero natural, que se derrama por la abundancia del líquido, que los habitantes del lugar llamaron Fuente Vieja. Con el paso del tiempo, este rebosadero se denominó Fuente de la Reja. El agua de esta fuente llena nuestra Charca, denominada Presa con anterioridad —probablemente, este embalse es de origen musulmán y ha sido muy importante para regar las huertas y los olivares de la parte baja del pueblo—. La Charca es un bien de interés cultural, económico y etnológico, junto con la fuente y la huerta. La vida de Pegalajar con sus celebraciones y festejos gira en torno a este maravilloso estanque, que todos los pegalajeños amamos a ultranza.   

         Si estudiamos la historia de Pegalajar, podemos ver que no hay noticias de que esta fuente se hubiera secado nunca. Según contaban nuestros mayores, en la antigüedad, hubo años de sequía, pero jamás se interrumpió el derrame en nuestro pueblo. Sin embargo, desde 1988, el derrame, afectado por la escasez de lluvias y por las numerosas extracciones de este manantial, que está sobreexplotado, la Fuente de la Reja ha dejado de manar en varias ocasiones.

         Todos tenemos derecho al agua, pero no se les puede quitar a quienes siempre la tuvieron. Los gobernantes han prometido traer el agua de otros lugares, para surtir a quienes extraen el líquido de este manantial, con objeto de que quede en reposo y vuelva a derramarse como lo ha hecho siempre. Nos queda ver cómo estas comunidades humanas son surtidas del agua traída de otros lugares.   

         En marzo del corriente, debido a las abundantes lluvias, la Fuente de la Reja ha vuelto a manar y la Charca de Pegalajar está llena de agua. Los pegalajeños —los que vivimos aquí y los que viven en otros lugares — tenemos una gran alegría por este maravilloso acontecimiento. Pero ahora nos preguntamos si cuando regrese de nuevo la sequía, volverá a ocurrir lo que ha pasado desde 1988. Esperamos que no y pedimos que traigan el agua de otros acuíferos para los demás.

         Cuando el agua se perdió en Pegalajar, la asociación de vecinos, Fuente de la Reja, pintó en las paredes de la Charca este mensaje: “A quienes la vida di, les reclamo, en justicia, que no me dejen morir” Luego este mensaje fue borrado. Actualmente, el grito de la Charca ha vuelto a pintarse. Rogamos a las autoridades que ese mensaje permanezca siempre en las paredes de la Charca.    

 


Encarna Gómez Valenzuela

http://trabajosdeencarna.blogspot.com



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