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Pegalajar, Jaén, Spain
Gracias por venir a recorrer estos senderos literarios que han brotado de una fontana silenciosa, sedienta de emoción y de calma. Gracias por leer estos poemas, por beber su aliento, por respirar su aroma, por destilar su esencia, por libar su néctar. Sabed que han brotado de un corazón anhelante que sueña con ser luz y ternura, primavera y sueño, calidez y verso. Mientras lo consigo sigo escribiendo, soñando, amando, enseñando, viviendo y cantando a la vida y al amor, al mar y a la tierra, a la tristeza y al llanto, al suspiro de la brisa y al deseo de los espejos, a la melancolía y a la nostalgia. La vida es como un poema que, en unas ocasiones, nos abre las puertas de paraísos ignotos, de hermosas praderas cuajadas de florecillas silvestres, de exóticos jardines, de luminosas estancias donde germinan los sueños y donde se gesta el amor, pero en otras nos aboca al temblor de los fracasos, al dolor de las heridas, al vacío de las ausencias, al llanto de las tormentas, al furor de las ventiscas, al horror de las contiendas y a la tupida oscuridad de una noche sin luceros. Espero que seas feliz mientras bebes agua de los manantiales de la poesía, de las fontanas del verso.

miércoles, 22 de julio de 2020

SELECCIÓN DE UN POEMA DE MI AUTORÍA



 Mi poema Un nuevo día, ha sido seleccionado para incluirlo en la edición digital del libro Aldea Poética VII, Día O, de la editorial Ópera Prima. Mi más cálido agradecimiento a la editorial y a los correctores. Ya espero con impaciencia ver el nuevo libro digital compuesto por poemas de autores noveles y consagrados. Gracias a todos los que han colaborado en este proyecto altruista y desinteresado.











Un nuevo día

 

Ya se han abierto las puertas de año 2020.

Año bisiesto y oscuro que nos acerca al abismo,

al dolor, al miedo, a la enfermedad,

a los virus, a la ausencia y a la muerte,

a días de afanes, de ansias y de trabajos sin tregua,

para algunos, para otros, días ociosos, recluidos en casa.

 

Las cortinas del tiempo se han descorrido.

Se han franqueado los cerrojos de mi alma.  

Veo tanta tristeza a mi alrededor,

que me siento preocupada y aturdida.

Escucho pasar el mundo por mi puerta

y no me puedo asomar para saludar al día,

al sol y a los manantiales.

 

¿Qué es lo que está ocurriendo?

El mes de enero trae consigo un escozor de tiriteras

de frío, de lejanías y de olvidos que es preciso soslayar.

Trae un deje de tristezas, que aflorarán en febrero

y cerrarán nuestras puertas al jolgorio.

En el mes de marzo, llega un ramalazo de pena.

Vienen las separaciones, los dolores y las fobias,  

el tormento, los encierros, la dolorosa pandemia.

 

¿Cómo serán los meses restantes?

Que no sean cadenas de sufrimiento para el mundo,

dolorosas afecciones, aislamiento y soledad.

Todo nos cogió de súbito, de improviso.

Maldito coronavirus que estás atrapando gentes

entre tus zarpas de miedo.

Deja ya de vulnerarnos con tu fiebre y tus ahogos,

con tus tinieblas malignas, con tu tormentos sin tregua. 

Deja ya de lacerarnos con tus riadas de espanto.

 

Cantemos a la esperanza de un nuevo día,

en el que el sol salga para todas las personas

de este maltrecho planeta y podamos abrazarnos,

todos juntos, de la mano, como bellas mariposas

de colores, que alegres revolotean

alrededor de una rosa.



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